Número de Tema 252: Acceso del Propietario a la Unidad.

Bajo la ley estatal, un arrendador puede entrar a la unidad alquiler por el inquilino solamente en las siguientes circunstancias limitadas:

  • En caso de emergencia;
  • Para hacer reparaciones necesarias por acuerdo, decoraciones, alteraciones, o alguna otra mejora;
  • Para mostrar la unidad de alquiler a un posible o verdadero comprador, inquilinos, contratistas, o personal de reparación;
  • Cuando el inquilino se ha mudado, o ha abandonado la unidad de alquiler; o,
  • Si una orden de la corte le permite al arrendador a que entre.

Los inquilinos deben ser notificados por escrito, por lo menos con 24 horas de anticipación antes de que el arrendador entre a la unidad. Si el aviso por escrito es enviado por correo, debe ser enviado por lo menos 6 días antes de entrar.

Existen tres excepciones al requisito del aviso por escrito: Primero por una emergencia; segundo, si el inquilino ha abandonado o ha entregado el lugar; y tercero, si la razón para entrar fue para mostrar la unidad a posibles o verdaderos compradores, si es que el arrendador avisó al inquilino por escrito dentro de los 120 días de el aviso verbal dándole a saber que la propiedad está de venta y que se comunicaría con el inquilino sobre de esto. Normalmente, para el propósito de mostrar la unidad, un aviso oral de 24 horas, ya sea en persona, o por teléfono, se supone ser suficiente aviso. Al entrar a la unidad, el arrendador o el agente debe dejar evidencia escrita de su entrada.

El inquilino/a puede dispensar el requisito de aviso requerido si es que él o ella está presente y ha consentido a la entrada. Aún cuando el inquilino/a no esté presente él o ella puede permitir la entrada sin obtener el aviso previo por escrito, si está de acuerdo a que entren. El arrendador puede entrar a la unidad solamente durante las horas normales de trabajo, a menos que el inquilino/a esté de acuerdo con otra hora.

El arrendador no puede abusar de su derecho de acceso o usarlo para hostigar al inquilino/a. Si un inquilino/a irrazonablemente se niega a darle acceso a la unidad al arrendador, eso podría ser una “causa justa” para desalojo. Los inquilinos y los arrendadores deberían consultar con un abogado acerca de sus derechos en casos específicos.

 

septiembre 2006